
Lejos del mito de que la Argentina estuvo “aislada del mundo” tras el default de su deuda, el análisis de la IED manifiesta una realidad diferente. La situación pre y post-default de la deuda argentina, no fue marcada por el fin de las inversiones extranjeras, sino por un cambio de componentes. Así, la compra de empresas pre-existentes, que representó el 56% de la IED durante la convertibilidad (asociada a privatizaciones y extranjerización de empresas), pasó a ser insignificante en el período posterior.
Por su parte, en el período 2002-2014, cobraron relevancia los aportes de divisas e re-inversión de utilidades para nuevas inversiones productivas, que superaron en su monto promedio anual al del período de la convertibilidad.
En materia de beneficios para las multinacionales, el período 2002-2014 les brindó un monto de retorno superior al período anterior, que se manifestó en un mayor giro de utilidades y dividendos al exterior.